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Las garrapatas pueden ser muy peligrosas

La babesiosis es una enfermedad que se transmite por garrapatas. Es causada por parásitos protozoarios del género Babesia spp., los cuales infectan los glóbulos rojos. La babesiosis afecta a una amplia gama de animales domésticos y silvestres; y, ocasionalmente, a humanos. Las infecciones en animales domésticos, incluidos los gatos, se producen en todo el mundo. La enfermedad es de gravedad variable y Babesia felis se ha reportado principalmente en gatos domésticos en el sur de África. También se han reportado casos intermitentes ​​por otras especies de Babesia spp., en otras áreas. Una característica inusual es su falta de respuesta a los medicamentos normalmente utilizados para destruir la Babesia spp.



El tratamiento de apoyo es útil y puede incluir el uso de medicamentos antiinflamatorios, antioxidantes y corticosteroides. Las transfusiones de sangre pueden salvar vidas en animales muy anémicos. La prevención de la exposición a las garrapatas mediante el uso de productos de control de garrapatas adecuados y la eliminación de las garrapatas de inmediato ayudará a evitar que el gato esté expuesto a este parásito.


Se ha informado un pequeño número de casos de babesiosis humana, pero no está claro si las especies de Babesia spp. que infectan a los gatos son las mismas que las que infectan a las personas. Las infecciones humanas por Babesia spp. se adquieren por picaduras de garrapatas infectadas o por transfusiones de sangre contaminada.

La enfermedad de Lyme, que se debe a la picadura de garrapatas, se está extendiendo de forma alarmante en zonas donde no se había reportado previamente. Los síntomas pueden persistir y volverse crónicos; y si no son tratados adecuadamente, pueden producir daños permanentes como cojeras, inflamaciones crónicas del corazón, daño hepático e incluso lesiones en el sistema nervioso.

Afecta a las células sanguíneas, presentando síntomas como anemia, decaimiento, pérdida del apetito o hemorragias.

Los hemoparásitos son organismos que viven en la sangre de sus hospederos animales. Estos parásitos pueden variar desde protozoos unicelulares hasta bacterias y rickettsias más complejas. El método de transmisión varía según el parásito, pero a menudo se transmiten a través de las picaduras de garrapatas o moscas.

La cytauxzoonosis es una enfermedad mortal de los gatos causada por el parásito Cytauxzoon felis. Los parásitos viven y se reproducen dentro de los gatos monteses y se transmiten a los gatos domésticos por garrapatas. La mayoría de los casos ocurren en los estados del sur y sureste de los Estados Unidos y generalmente están asociados con el acceso a áreas boscosas. 


La enfermedad progresa rápidamente y suele ser mortal. La enfermedad también puede transmitirse por infección de la sangre, que parece tener resultados menos mortales. Los gatos no pueden transmitir la enfermedad a otros gatos sin la presencia de garrapatas. 



Después de la transmisión, el parásito infecta los glóbulos blancos de un gato. Luego, las células infectadas ocluyen los vasos sanguíneos, bloquean el flujo sanguíneo y hacen que los tejidos corporales mueran. Los glóbulos rojos también se infectan, pero no son responsables de los efectos destructivos de la enfermedad. Los signos de infección tienden a empezar, aproximadamente, 10 días después de una picadura de garrapata y llegan a su punto máximo aproximadamente 6 días después. Los gatos pueden estar febriles, débiles, deprimidos y deshidratados, tener dificultad para respirar y rehusarse a comer. Las temperaturas pueden ser tan altas como 40.5 °C, pero generalmente caen por debajo de lo normal en el punto de la muerte. 



Las encías y otras membranas mucosas, a menudo, son amarillas (ictericia). El tratamiento ha sido históricamente ineficaz cuando la infección es causada por una cepa severa, pero los tratamientos nuevos y agresivos a menudo son más exitosos. Mantener a los gatos fuera de las áreas donde se encuentran las garrapatas es la mejor manera de prevenir esta enfermedad.

La hepatozoonosis es un parásito sanguíneo de carnívoros silvestres y domésticos (animales carnívoros). En los gatos, la enfermedad es causada por Hepatozoon felis. En los perros, este organismo se transmite por la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus), pero su método de transmisión es inusual. La garrapata adquiere el organismo de un huésped infectado mientras se alimenta. Un carnívoro no infectado contrae la enfermedad al comerse la garrapata, no al ser picado (mordido).

Por lo general, los gatos infectados no muestran signos de infección. La condición se diagnostica identificando el parásito dentro de las muestras de sangre o mediante otras pruebas de laboratorio. La enfermedad puede ser difícil de tratar, pero se han utilizado con éxito varios medicamentos para tratar el parásito en los gatos.

Debido a que la hepatozoonosis se transmite por garrapatas, se recomienda prevenir pulgas y garrapatas.

Las garrapatas pueden ser muy peligrosas

Provocada por una respuesta alérgica a la saliva de las pulgas. Esta enfermedad puede presentar los siguientes síntomas: prurito excesivo, lamidos en la parte posterior o alrededor de la cola. Algunos perros pueden acicalarse demasiado hasta producir zonas de alopecia o lesiones en la piel.

Los cachorros son especialmente vulnerables, así como perros de razas pequeñas, ancianos o enfermos. Los síntomas que pueden presentarse incluyen: letargia, debilidad y palidez de las mucosas. Si no se trata, puede llegar a ser mortal en los casos más severos.

Tu perro se puede contagiar si ingiere una pulga que contenga tenias inmaduras, lo que produce deficiencias nutricionales, pérdidas de peso y debilidad crónica. Los signos clínicos que se pueden presentar son: incremento del apetito, fatiga y en casos de infecciones graves incluso diarrea o estreñimiento crónico.

Los hemoplasmas (anteriormente conocidos como Haemobartonella spp., y Eperythrozoon spp.), son parásitos de los glóbulos rojos que pueden causar anemia hemolítica en gatos domésticos.

La anemia puede variar de leve a severa. En general, las infecciones no muestran signos en adultos sanos, pero pueden causar anemia severa en animales con un sistema inmunitario deteriorado u otras enfermedades (como el virus de la leucemia felina o el virus de la inmunodeficiencia felina); sin embargo, el Mycoplasma haemofelis es una excepción y puede causar anemia severa, a veces potencialmente mortal, incluso en adultos sanos. Los hemoplasmas se ven en muchas partes del mundo y son causados ​​por un tipo especializado de bacteria que se multiplica dentro del torrente sanguíneo.

Se cree que se transmite por insectos que se alimentan de sangre, como las pulgas. La transmisión a través de heridas por mordedura es otra posibilidad y la transmisión de la madre al gatito también puede ocurrir durante el embarazo. La infección por hemoplasma en gatos puede causar una enfermedad llamada anemia infecciosa felina. Los primeros signos de enfermedad suelen aparecer de 1 a 5 semanas después de la transmisión del parásito y la recuperación no hace que el animal sea inmune a la reinfección.

Los gatos que se han recuperado de la infección aún pueden portar el parásito y recaer cuando están estresados. Es posible que algunos gatos no parezcan estar enfermos, pero portan la infección en forma latente. Los signos de enfermedad solo pueden aparecer cuando el gato tiene otra enfermedad o está estresado. Cualquier gato anémico debe ser evaluado por un veterinario para detectar la infección. En casos severos, la fiebre puede alcanzar 39 ºC a 41 ºC. Cuánto más rápido se desarrolla la anemia, más graves son los signos observados. Las membranas mucosas pálidas o ictericia, la pérdida de apetito y energía, la depresión, la debilidad y el bazo agrandado son signos comunes de esta enfermedad.

En casos crónicos, se puede observar pérdida de peso, pero es menos probable que se presente ictericia o un bazo agrandado. El grado de dificultad para respirar varía con el grado de anemia. El número de glóbulos rojos afectados depende de la gravedad de la infección y la etapa del ciclo de vida del parásito. Los análisis de sangre se utilizan para confirmar el diagnóstico.

Para ayudar a prevenir esta enfermedad, reduzca la exposición del animal a los ectoparásitos y manténgase alerta a la condición general de su gato. Si aparecen síntomas inusuales como pérdida de energía, depresión u otros signos de deterioro de la salud, se debe realizar un diagnóstico completo. El tratamiento implica tanto cuidados de apoyo como antibióticos. Hasta un tercio de los gatos pueden morir en las primeras etapas de la infección cuando no reciben tratamiento. Los gatos que tienen dificultad para respirar pueden necesitar oxígeno y se pueden necesitar transfusiones de sangre completa o glóbulos rojos. Los antibióticos son efectivos en muchos casos.